domingo, marzo 19, 2006

Siete recetas para cocinar lectores

El pasado 8 de marzo tuve el placer de compartir un encuentro con maestras y maestros de CRA “El Calvitero” de Ávila, ya que me invitaron a presentar una ponencia de animación a la lectura en la escuela. La iniciativa vino de Ángel Prieto, director del CRA y antiguo compañero de docencia en Jerte de Álvaro Valverde y Manuel Chico (quien por cierto y por suerte está desde este curso con nosotros en el CP Miralvalle). De Álvaro procedía el contacto y la “recomendación”.
Para mí fue un reto presentar ante una veintena de profesores una propuesta de animación lectora que fuera rigurosa, atractiva y cercana a la realidad, pero que, a la par, constituyera una más un ideario pegado al suelo que fórmulas más o menos conocidas o gastadas por el uso (bien sabemos que no por el abuso). Así que, en tiempos de la alta cocina, de los Arzak y Arguiñano, me planteé elaborar “Siete recetas para cocinar lectores”. Una a una las fui desgranando e ilustrando con libros – llevé más de 30 – pues no de otra forma concibo hablar de bibliotecas, de lectura y de animación, que con libros. Quizá faltó tiempo, como siempre, pero en el transcurso de las tres horas que duró el encuentro y con la ventaja añadida de la complicidad de los compañeros del Colegio Rural Agrupado “El Calvitero” de Ávila, hicimos un repaso de edades, itinerarios lectores, géneros y experiencias que poco a poco os iré presentando. Es posible que os parezcan simples y poco desarrolladas, pero ahí queda el buen hacer del cocinero para elaborar un buen plato. Que cada cual es hijo de sus garbanzos. Por lo pronto hoy os propongo la


Receta nº 1: Ensalada de Escuela y Lectura

Ingredientes:

  • Pensamiento narrativo (como otra forma de conocer el mundo y estructurar en la mente la experiencia en relación con las gentes y sus relaciones).

  • Todo tipo de texto: literarios, científicos, periodísticos, instruccionales, humorísticos, publicitarios...).

Preparación

  1. Propiciar experiencias lectoras múltiples en todo momento y circunstancia (en voz alta, en silencio, individual, colectiva, por placer, para hacer una tarea, compartir lecturas, expresar opiniones sobre libros y lecturas…)

  2. Considerar la lectura como una asignatura transversal en todas las áreas, a los maestros más que instructores, maestros de lectura y a los alumnos más que como alumnos, aprendices de lectores.

  3. Tomar las Literatura Infantil y Juvenil como punto de partida para despertar y reforzar el hábito lector

  4. Estimular el hábito de la lectura de forma continuada a lo largo del itinerario lector, que sería el que se indica:
Narración Oral - Lectura en voz alta - Lecturas compartidas - Lectura individual

  1. Ofrecer tiempos y espacios para la lectura.

  2. La escuela tiene el papel principal en la promoción de la lectura, pero sólo podrá llevarlo a cabo si cuenta con la complicidad de la familia.
Al finalizar la tarde, tomando café con Ángel Prieto y compañeros del CRA, me dí cuenta no sólo de la gran calidad humana y profesional de estos compañeros de la escuela rural de Ávila, también de que tenemos que "inventar" un modelo de biblioteca escolar que sea útil para centros rurales agrupados que, también para más complicación, dependen de ayuntamientos distintos. Seguro que existe una fórmula que funciona y que debe salir de la práctica; pero claro, la investigación en la acción es sólo una formulación teórica que las administraciones no suelen fomentar. Lo dejaremos para más adelante ... mañana todos tenemos escuela y nos domina el pensamiento de lo concreto.